Infraestructura
Ayuda de 10 mil millones de dólares del Banco BRICS: el "botiquín de primeros auxilios" para la infraestructura urbana de Sudáfrica y el experimento de financiamiento de las economías emergentes.
El Banco BRICS (Nuevo Banco de Desarrollo) aprobó un préstamo de 1.000 millones de dólares para ocho grandes ciudades de Sudáfrica, destinado a mejorar infraestructuras de agua, electricidad y saneamiento. Este financiamiento no solo proporciona un "botiquín de primeros auxilios" a las ciudades sudafricanas en crisis de servicios, sino que también marca el papel cada vez más importante de los bancos multilaterales emergentes en el financiamiento de infraestructuras globales.
Ciudades entre cortes de agua y electricidad: el colapso de la infraestructura sudafricana y la ayuda
En Johannesburgo, que los residentes abran el grifo y no salga agua ya no es noticia; en Ciudad del Cabo, la rotura de tuberías de alcantarillado deja las calles con un olor nauseabundo; en Tshwane, los transformadores eléctricos saltan con frecuencia, obligando a las empresas a tener sus propios generadores diésel. Estas imágenes no son casos aislados, sino la "nueva normalidad" cotidiana de las ocho principales áreas metropolitanas de Sudáfrica. Como la economía más desarrollada de África, la infraestructura urbana de Sudáfrica está experimentando un colapso silencioso: tuberías envejecidas, redes eléctricas sobrecargadas, montañas de basura, y una prestación de servicios casi sistemáticamente fallida.
En este contexto, surge un préstamo de gran peso: el Nuevo Banco de Desarrollo (NDB), creado por los países BRICS, aprobó una financiación de 1.000 millones de dólares (unos 18.000 millones de rands) específicamente para la mejora de los sistemas de suministro de agua, saneamiento, electricidad y gestión de residuos en las ocho mayores áreas metropolitanas de Sudáfrica. Este fondo ha sido calificado por los medios locales como un "botiquín de primeros auxilios" para la infraestructura urbana.
Detalles y lógica del préstamo: ¿por qué estas ocho ciudades?
Los beneficiarios del préstamo incluyen Johannesburgo, Tshwane, Ekurhuleni, Ciudad del Cabo, eThekwini, Bahía Nelson Mandela, Mangaung y Buffalo City. Estas ciudades no solo son el corazón económico de Sudáfrica (aportan la mayor parte del PIB y el empleo), sino también las zonas más afectadas por la crisis de infraestructura.
- Según los planes del NDB, los fondos se destinarán a:
- Reparar tuberías de agua y estaciones de bombeo antiguas para reducir pérdidas (las pérdidas de agua en Sudáfrica superan el 35% de media);
- Ampliar plantas de tratamiento de aguas residuales para frenar la contaminación de los ríos;
- Mejorar las redes de distribución eléctrica para reducir las pérdidas no técnicas;
- Mejorar la recogida de residuos y la operación de vertederos.
La elección de estas ciudades se debe tanto a su efecto palanca económica como a que la crisis ha llegado a un punto crítico de "insostenibilidad". Grupos empresariales sudafricanos han advertido repetidamente que los cortes de agua y electricidad aumentan los costos operativos de las empresas entre un 15% y un 20%, ahuyentando la inversión extranjera. Por ejemplo, Johannesburgo, con una deuda municipal acumulada y fuga de talento técnico, sufrió en 2023 un corte de electricidad de dos semanas que paralizó el distrito financiero.
Momento y causas: "transfusión externa" bajo la austeridad fiscal
- El presidente Ramaphosa ha reconocido que el deterioro de la gobernanza municipal es el atolladero más urgente de su gobierno. Las raíces del problema son:
- Veinte años de inversión insuficiente en infraestructura local, con una deuda de mantenimiento de cientos de miles de millones de rands;
- Corrupción e incompetencia financiera en los gobiernos locales, además de la falta de tarifas racionalizadas;
- El fracaso de la empresa eléctrica nacional Eskom, que agrava la situación al afectar las redes locales.
Por su parte, las ya frágiles finanzas públicas de Sudáfrica no pueden llenar por sí solas este agujero. Con un crecimiento económico débil y presión fiscal, el gobierno se ha visto obligado a recurrir a los bancos multilaterales de desarrollo. Este préstamo del NDB no es un caso aislado: anteriormente, el Banco Mundial ya había otorgado 925 millones de dólares para la rehabilitación urbana, y el Banco Africano de Desarrollo también ha realizado inyecciones similares.
La intervención del NDB coincide con la búsqueda por parte de Sudáfrica de canales de financiación "sin condiciones políticas occidentales".NDB interviene justo cuando Sudáfrica busca canales de financiamiento "sin condiciones políticas occidentales". Como institución insignia del marco BRICS, el NDB ha aprobado desde 2015 más de 30 mil millones de dólares en proyectos para Sudáfrica, cubriendo transporte, energía hidráulica y renovable. Este préstamo urbano refuerza aún más su posicionamiento como "banco de infraestructura" para las economías emergentes.
Significado global: Un "sistema paralelo" de financiamiento de infraestructura está tomando forma
El alcance de esta transacción va mucho más allá de las fronteras sudafricanas. Revela un sutil giro en los flujos de capital global:
1. Opciones de financiamiento multipolar: Durante mucho tiempo, el Banco Mundial y el FMI fueron las principales fuentes externas de infraestructura para los países en desarrollo, pero sus préstamos a menudo venían acompañados de condiciones como reformas de gobernanza y privatización. El NDB (y sus pares como el AIIB) se promocionan como "orientados a la demanda" y con aprobación rápida, convirtiéndose en un sistema paralelo. Aunque el NDB es pequeño (con un total aprobado de unos 35 mil millones de dólares), su crecimiento es rápido y está más dispuesto a financiar proyectos municipales de alto riesgo.
2. Cooperación interna de los BRICS: Rusia, Brasil y otros miembros también enfrentan problemas similares de infraestructura. El caso sudafricano puede servir como modelo para validar la viabilidad del NDB en "infraestructura blanda" (como desarrollo de capacidades de gestión urbana). Este préstamo se canaliza a través del "Programa de Mejora de Infraestructura Metropolitana" de Sudáfrica, enfatizando la propiedad local y la selección de proyectos para evitar el despilfarro central.
3. Alerta de crisis urbana global: Desde Johannesburgo hasta Delhi, desde São Paulo hasta El Cairo, las metrópolis de las economías emergentes están colectivamente en un período de agotamiento de infraestructura, debido a que la vida útil de los activos de la ola de construcción anterior (1990-2010) ha expirado y la renovación se ha retrasado. Este préstamo anticipa una nueva tendencia: los bancos multilaterales prestarán cada vez más atención a la "reparación urbana" en lugar de "nuevas obras".
Desafíos de ejecución: ¿Podrá el dinero realmente "llevar agua y electricidad"?
A pesar del optimismo, los riesgos son ineludibles.
- Agujero negro de gobernanza: Varias ciudades objetivo (como Bahía Nelson Mandela y Mangaung) han sido recientemente tomadas por gobiernos provinciales debido a escándalos de corrupción. ¿Cómo puede el préstamo sortear el agujero negro burocrático local? El NDB utiliza un mecanismo de "pago vinculado al desempeño" (Indicadores Vinculados a Desembolsos), es decir, paga después de verificar el avance de las obras, pero informes de la Oficina de Auditoría de Sudáfrica han señalado que la desaparición de fondos en proyectos municipales no es un caso aislado.
- Barreras técnicas: Renovar las redes de tuberías es mucho más complejo que construir nuevas: requiere mapas precisos, medidores inteligentes y capacidad de los operadores. Muchas ciudades ni siquiera tienen datos completos de las tuberías subterráneas.
- Mantenimiento a largo plazo: Si los nuevos equipos no reciben mantenimiento futuro, en cinco años volverán a estar en ruinas. Y los presupuestos operativos municipales ya están agotados por pensiones y salarios.
El gobierno de Ramaphosa deposita sus esperanzas en que la "infraestructura retroalimente a la economía": mejorando los servicios públicos, impulsando la confianza empresarial y aumentando los ingresos fiscales locales, formando un círculo virtuoso. Pero si este círculo puede arrancar depende de la "capacidad de ejecución" que ha fallado repetidamente en la última década.
Conclusión: Una prueba que no admite erroresPara el NDB, el proyecto sudafricano es una batalla crucial para demostrar su "eficiencia y valor". Si tiene éxito, atraerá a más ciudades emergentes a solicitar préstamos, ampliando la influencia del banco; si fracasa, reforzará las críticas de que "el banco de los BRICS es solo una herramienta de propaganda".
Para Sudáfrica, estos 1.000 millones de dólares no son el final —solo en Johannesburgo, los fondos necesarios para la rehabilitación de infraestructuras ascienden a 12.000 millones de dólares—. Pero es un indicador: en la actualidad, cuando la ayuda de los países desarrollados disminuye, el Sur Global está buscando su propio camino a través de su propio banco. La renovación de la infraestructura urbana quizás comience con tuberías deterioradas, pero conducirá a un camino de financiación más independiente.
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